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Mi camino en el mundo de la energía no empezó con un libro, sino con una facultad innata que me ha acompañado desde siempre: la capacidad de sanar con las manos. Desde muy joven sentí que mi energía podía aliviar, equilibrar y reconfortar a los demás.
Con los años, decidí profesionalizar ese don y encontré en el Péndulo Hebreo la herramienta perfecta para canalizar esa sensibilidad. Esta técnica me permite trabajar con una precisión quirúrgica, detectando bloqueos profundos y transformándolos a través de las letras sagradas.
¿Por qué confiar en mí? Porque no solo aplico un protocolo técnico; pongo mi intuición y mi capacidad sanadora al servicio de tu bienestar. Cada sesión es para mí un acto de respeto y entrega hacia tu proceso de sanación.